
Nos situamos en Estados Unidos, a finales de los 50 y principios de los 60. Se oía jazz y R&B en todos los rincones. Músicos como Louis Armstrong, Miles Davis y Ray Charles monopolizaban las listas. El rock n' roll estaba muriendo. Lo que había costado tanto conseguir se desvanecía muy rapidamente en el país de la libertad debido a cosas como el alistamiento de Elvis en las fuerzas armadas, la conversión a pastor de Little Richard o la detención de Chuck Berry. Y derrepente...
THE BEATLES! Llegan los de Liverpool a América y provocan la euforia total, una locura sin precendentes. Solo con respirar llevaban al éxtasis al público. Se comenta que habia conciertos en los que los gritos de la multitud no dejaban oír a los Lennon, McCartney, Harrison y Starr. Y no solo gustaban sus canciones, sus pintas de chicos formales, guapos, educados hacían que fuesen el marido que las madres deseaban para sus hijas. Pero los escarabajos no se quedaron solos. Tras inaugurar la invasión, abrieron paso para los que no podían conseguir ningúna satisfacción, les tocaba el turno a...
THE ROLLING STONES! Y si los anteriores eran los chicos ideales, estos eran todo lo contrario. Entre el extravagante de Jagger y el fuera de la ley de Richards, no tardaron nada en ganarse el rótulo de los chicos malos. Pero nada de esto conseguió frenar a su (I can't get no) Satisfaction, single con el que lograron que la invasión pasara a ser una conquista. Y tras ellos...
THE WHO! Con su My generation, con la que decían que "No trato de causar sensación, sino de hablar de mi generación", conseguían poner los últimos ladrillos de la enorme revolución causada por 3 grupos ingleses. Eran brillantes en todas las facetas: el bajo de Entwistle, la hiperactiva bateria de Moon (estos dos ya fallecidos), pasando por la potente voz aguda de Daltrey y acabando en los riffs de Townshend. Y si a esto le sumamos que tras cada concierto destrozaban todo el escenario utilizando sus instrumentos como martillos, tenemos una combinación revolucionaria perfecta.
Aunque los americanos, como no, trataron de responder con un chico que habia tocado para Little Richard y empezaba a asomarse, un tal Jimmy Hendrix. Pero esto ya queda para otro post.

